Se acerca el fin de año, de un año muy complicado, viajes, problemas de salud y la ansiada operación. El 2009 termina con un balance positivo y espero que el 2010 me traiga algo de tranquilidad, me permita irme a vivir a Grecia, y pueda encontrar el amor y termine de recobrar la salud, algo que hace solo unos meses parecía tan lejano y ahora casi puedo rozarlo con la mano.

Ha pasado tanto y tan poco, tantos sueños que parecían tan lejanos y que ahora puedo rozarlos con la punta de los dedos. Llegue a Toledo huyendo de los problemas de Madrid, y sin embargo creo que aunque los problemas me siguieron he sido mas o menos feliz y he conocido gente interesante. Nunca me ha dado miedo la soledad, aunque para disfrutar la soledad hay que tener a alguien a quien decirle que amas la soledad, pues la soledad impuesta es muy dura, pero creo que lo he llevado bien. Las tecnologías me han permitido llevar una vida aislada del mundo pero sin perder el contacto con la sociedad, y creo que he conocido gente que ahora es importante para mi vivan aquí o en cualquier parte del mundo.

Últimamente creo en que uno es de donde se siente, que uno le pertenece a un lugar, creo que el mío no es Toledo, y creo que tampoco esta en Madrid,  aunque no por ello deje de ser Madrileño de pies a cabeza o renuncie a la tierra castellana de mis padres que hoy me acoge, he aquí un fragmento de un texto que me ha impresionado.  

Yo, como ya habrá  supuesto, soy judío, de la estirpe de los perseguidos, y aunque nací  en Nueva York, donde mis padres encontraron abrigo tras la II Guerra Mundial, siempre supe que mi casa estaba en Toledo. En Tesalónica, donde teníamos tienda hasta que los nazis llegaron, se guardaba la llave de nuestra antigua casa en algún sitio de la devastada judería. He buscado en vano ese edificio, que puede ser cualquiera; he visitado algún huerto oculto tras las tapias imaginando que hace siglos lo sembraron mis abuelos. A Tesalónica, es curioso, no he vuelto nunca. ¿Para qué? Yo estaba en la barriga de mi madre, preñada de tres meses, y mis padres se embarcaron, disfrazados de turcos, en una barca. Pagaron una fortuna para conseguir un pasaje a Chipre y otra fortuna más grande para llegar a Tánger. Esa fue la primera vez que estuve cerca de España, de la Sepharad de mis mayores, en la barriga de mi madre.    

Siempre me ha impresionado la manera en que los judíos, preservan su herencia, he recorrido Salónica, he viajado a Estambul y cada vez que veo un descendiente de Sefarad siento que estoy con un hermano, tienen un amor a España a su imaginada tierra de leyenda mas de lo que yo amare jamás a mi tierra. Desde luego el país propio siempre es mas bonito cuando vive dentro de nosotros, cuando uno esta de viaje y dice con orgullo que es español, de Madrid. Esa mezcla de nostalgia y lejanía es indescriptible, como cuando creemos escuchar español por las calles de una ciudad y nos acercamos a saludar siendo conscientes de que formamos parte de algo. 

Esa sensación la recuerdo con especial fuerza, en el viaje a Rodas en Octubre del 2007, cuando visite la posada de España, el lugar donde los caballeros hispanos moraban durante su estancia en la isla, esos hombres que iban al oriente a la cruzada y que ya se sentían parte de un proyecto común a finales del siglo XIII.

Pero volviendo a las identidades, es indudable que soy español, creo que una amiga me definió bien cuando me dijo que tenía un corazón griego latiendo con sangre española.

Creo que en el 2010 una vez superada mi enfermedad, y si consigo las becas y subvenciones esperadas será el momento de cumplir mis sueños y de tratar de encontrarme a mi mismo.  
 
 
 
 

No se si conseguiré encontrarme a mi mismo, pero creo que me he ganado el derecho a intentarlo, no se si encontrare al amor pero creo que tengo derecho a el, mas si cabe ahora después de haber superado en soledad todo esto de la enfermedad, desde mi casa de Toledo veía caer la lluvia de un modo similar a como la veo hoy, y solo esperaba un amanecer para la esperanza, pues bien ese amanecer ha llegado, y a pesar de todo me siento muy solo, pues nunca quise que mis padres supieran los peores momentos que prefería pasar en soledad, nunca quise que mis amigos se entristecieran por mi, nunca quise que mis compañeros de trabajo lo pasasen mal, ahora solo quiero mejorar y encontrar tanta felicidad robada, volver a creer en los finales felices, y que todos mis sueños se cumplan. Se lo que quiero de mi vida, no aspiro a riquezas, solo a encontrar mi sitio en el mundo, a poder compartir todo esto con alguien a quien de verdad le interese y poder llegar a crear un mundo para los dos, se que esto es difícil pues nunca he sido una persona fácil y mis intereses e inquietudes son compartidas por escasas personas y comprendidas por aún menos personas. En fin estos son mis propósitos e inquietudes para el 2010, el año de encontrarme a mi mismo o una mera sucesión de días hasta el siguiente año. Pero ahora por primera vez me siento esperanzado, se que soy algo repetitivo, pero voy a luchar por todo lo que quiero, quiero amar, ser amado, vivir y ver el mundo, seguir con mis investigaciones y aprovechar el momento, y eso es lo que intento ya he descansado demasiado, y no hay que desperdiciar nada en la vida, eso quizás me recuerda al Haiku de Yosa Buson a principios del siglo XVIII.  

Lluvia de primavera; 
¡pobre de aquel 
que nada escribe!  
 

Nunca se deben de dejar de hacer las cosas, hay que aprovechar todo al máximo, yo he intentado hacerlo en la medida de mis posibilidades, y ahora mas que nunca con la fuerza que he cogido todos estos años voy a buscar mi lugar en el mundo. Se donde quiero estar y con quien quiero estar, y espero que el 2010 me traiga todo esto, o por lo menos voy a tratar de conseguirlo.

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