Después de un mes en Thessalonikh puedo leer a mi poeta griego favorito en su idioma original, no sin algunos problemas y con ayuda del diccionario en ocasiones, pero poder sentir su fuerza en el idioma griego hace que todo merezca la pena.

Ha sido un mes increíble y creo que puedo realmente vivir en Grecia si me lo propongo, he conocido a gente estupenda y a gente no han estupenda, he conocido a personas que espero sean amigos, y algunas que ya solo son recuerdos. He encontrado una parte de mi que creía perdida, puede que mi sitio este realmente en Grecia, no es que allí fuese totalmente feliz pero sin duda lo era mas que en España.

Cuando supere mis problemas de salud viajare allí, y lo mejor de todo es que una de las personas con las que esperaba conectar de modo especial, ha sido un fracaso y así he visto las dos caras de Grecia, y si voy allí será por que lo quiero así y no estaré atado por herencias del pasado.  

En fin ahora debo recuperar las fuerzas, y volver a luchar por todo, todo ha merecido la pena.    

 

Preveza

Death is the bullies bashing
against the black walls and roof tiling,
death is the women being loved
in the course of onion peeling.

Death the squalid, unimportant streets
with their glamorous and pompous names,
the olive-grove, the surrounding sea, and even
the sun, death among all other deaths.

Death the policeman bending over
to weigh, a “lacking” portion,
death the harebells on the balcony
and the teacher with the newspaper.

Base, Guard, Sixty-man Prevezian Rule.
On Sunday we’ll listen to the band.
I’ve taken out a savings booklet,
my first deposit drachmas thirty one.

Walking slowly on the quay,
“do I exist?” you say, and then: “you do not!”
The ship approaches. The flag is flying.
Perhaps Mr. Prefect will be coming.

If at least, among these people,
one would die of sheer disgust
silent, bereaved, with humble manners,
at the funeral we’d all have fun.