Tras la estela de los heroes… Jueves, Feb 24 2011 

La primera vez que vine a Grecia tenia 17 años…vine tras la estela de las historias de los Persas y con la imagen de los heroes del pasado bajo mi brazo. Pasee por las calles de Atenas, subi a la acrópolis y senti la magia de la antigüedad por primera vez en mi vida.

Después enferme, cada año peor, me converti en casi un invalido y solo el sueño de ser libre y romper las cadenas a las que yo mismo me habia atado me dieron la fuerza de seguir adelante. Hace dos veranos en pleno apogeo de mi enfermedad, vine a esta ciudad, el calor y la humedad eran insoportables y quizas por que no decirlo vine por la imagen de una persona a la que queria conocer, una mujer de enigmatica mirada a la que deseaba conocer mas que nada en el mundo.

El sueño termino tal y como lo concebi en quellos dias, creo que ella nunca supo ver lo bueno que habia en mi o yo no supe mostrarlo apilado por los grilletes de mis complejos, pero volvi a España dispuesto a someterme a la operación que tanto necesitaba y volvi a volar, abri mis alas al viento y senti el aire de nuevo sobre mi piel, volvi a ver el amanecer como solo el ojo humano puede verlo, con mis añorados amaneceres del pasado, volvi a creer en la esperanza, entonces hice las maletas y marche al oriente, tenia que demostrarme que Salonica no era para mi solo la ciudad donde esperaba encontrar a una mujer que nunca existio o unos amigos que no esperaba y que a dia de hoy aun mantengo.

Llegue a Salonica un frio dia de Octubre, con un griego que no habia olvidado pero que no practicaba, me reuni con mi Virgilio, un contacto de Internet que me guio tal cual hizo el maestro de la Eneida con el escritor de la Divina comedia, por los primeros dias fui un Dante Hispano aprendiendo y viendo esta ciudad como solo los habitantes de ella podrian verlo, pero me abandono en las grutas mas profundas del infierno de la ciudad y la soledad me quemo como el fuego, pero cual ave feniz que resurge de todo lo anterior, no solo sobrevivi sino que me encontre a mi mismo de una forma como jamas pense que me encontraria, me hizo creer en mi mismo, deje en España a muchos y buenos amigos, hermanos de sentimientos en muchos casos, y crei que era amistad lo que necesitaba, pero descubri que necesitaba amarme a mi mismo de nuevo, volver a creer que puedo forjar mi destino en las fraguas del dios Hefesto. Explore yo solo los infiernos y encontre a  nuevos compañeros de viaje, pero lo mas importante me encontre a mi mismo y vi lo que yo queria vee de nuevo con mis ojos que merezco la oportunidad de una vida nueva que puede ser dulce pero amarga al tiempo, un sueño de inmortalidad a los ojos de los que viajan conmigo. He conocido a grandes personas en este tiempo, algunas representan la esencia del viejo continente, otras lo mejor del nuevo, otras seran solo un recuerdo en el libro de mi vida, pero siempre recordare que fueron las personas que me vieron liberado de las cadenas, los que no me juzgaron solo por mi easpecto exterior sino que vieron lo bueno y lo malo que hay en mi para bien y para mal.

Estos dias estoy algo febril y para bien o para mal siento las cosas mucho mas, he conocido a una persona que representa la esencia del siglo XIX y eso me hizo pensar si somos tan unicos como creemos, he conocido a una persona que representa lo que yo creo que debe ser una buena persona, he visto convivir oriente y occidente en los amores de otra, no se he visto tanto que en cierta medida se ha eclipsado mi capacidad de sorpresa.

Creo que estoy donde debo estar, espero poder construir aquí un futuro y si tengo que trasladarme a la capital o las tierras de mis antepasados, siempre podre alzar la voz y gritar: Yo lo hice…cumpli mis sueños…viaje solo, me conoci a mi mismo y pude volver a mirarme en un espejo sabiendo que cada dia estaba construyendo con mis manos un futuro de esperanza para los hijos de los obreros que aun hoy en dia tienen mas del niño yuntero de Hernandez que de autenticos habitantes de una sociedad del bienestar.

Gracias por hacerme creer en la amistad, en las Hadas, en la Utopia, en el romanticismo, en la bondad, y sobre todo gracias por haberme dado una pizca de amistad para que vuelva a sentirme un ser humano, no se por que estoy escribiendo esto y puede que nunca lo comprenda, pero por primera vez en mucho tiempo siento que puedo tocar mis sueños con la punta de los dedos. Empece este camino de la mano de mi guia, escribiendo cuentos, hablando de utopias con un café en la mano, sintiendo la fuerza de mi cultura en tierras griegas, volviendo a creer en la esencia de Sefarad, comiendo dulces con mi amiga del XIX, quizas ellos nunca vuelvan a tener un pensamiento para mi pero eso no importara por que una parte de ellos siempre estara en la esencia del nuevo hombre que ha surgido a los pies de la torre blanca

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Nuevos retos (vuelta a los origenes)… Lunes, Mar 15 2010 

Ha pasado mucho tiempo desde que empecé este blog con toda la ilusión del mundo, aquí he contado mis experiencias, he hablado de mi pasión griega, he dejado mis poesías, fotos, opiniones, de todo un poco.

Ha llegado el momento de darle un giro a todo esto, sin renunciar a la esencia de la contracultura del blog, voy a utilizar el mismo como base de una idea que se que hoy en día no tiene mucha acogida pero que puede ser útil como una nueva concepción al estudio de nuestra cultura, esto es la didáctica del sentimiento.

Se que el concepto tradicionalista de la enseñanza de un idioma poco tiene que ver con lo que se va a comentar aquí, el uso de la historia, la literatura y el cine como elementos para la enseñanza del español, aquí no voy a hablar de la enseñanza de un idioma sino de la adquisición de un mundo nuevo, del mundo hispanofono, de nuestra cultura, de mi ciudad, de España, de Grecia.

Quiero utilizar el blog como plataforma cultural para poder seguir compartiendo la pasión y el amor por la cultura griega y de paso poder trasmitir algo de mi cultura a todas aquellas personas que lean algún articulo. Tanto por interés personal como por compromiso vital voy a dedicar una parte del mismo a la recepción de nuestra cultura entre los helenos. Y a como perciben y sienten nuestro mundo del mismo modo que yo hablare de como percibo el suyo.

Naturalmente todo esto, está abierto a sugerencias y a la utilización de cualquier tipo de material didáctico como fuente de enseñanza.

Y 100 dias despues… Martes, Mar 2 2010 

He llegado a la mitad, he cumplido la mitad de las metas, he descubierto un mundo nuevo y he dejado atrás otro que me ha perseguido durante años.

Ahora puedo mirar atrás y ver cuantos de mis sentimientos no tenían sentido, cuantas cosas he confundido en mi vida, pero creo que mi destino al menos de momento es estar solo, creo que me debo a mi mismo ser consciente de mi propia recuperación, me he dado cuenta como cosas tan importantes ya no lo son tanto.

Tengo a mi familia, a mis amigos, a los de verdad y a todos los que de una forma u otra me dan ánimos, pero sobre todo me tengo a mi mismo.

Cierto que estoy en un momento complicado, me encuentro lo bastante bien para hacer mil cosas pero no tan bien como para conocer gente nueva, es como ya he dicho un momento especial que solo yo puedo vivir, y por lo tanto solo a mi me corresponde abrir o cerrar las puertas de mi vida a según que personas.

Me he convencido de mucho y de nada, he querido creer en cosas que sabia que no eran reales pero que me hacían bien, pude escribir imaginando como seria volver a sentir el amor, pude recuperarme imaginando como seria volver a llevar una vida normal y he vuelto a sonreír al mundo, a un mundo amargo e injusto pero que merece ser vivido, por que dulce o amargo esto es lo que hay.

He creado personas que no existen, con la ilusión de como creía que eran, he imaginado mi vida con amigos invisibles, con copas de vino vacías, pero la fuerza de los sueños me ha hecho seguir.

Poco a poco veo la realidad, algunas personas a las que había vestido de seda y púrpura no son sino barro y polvo y otras que se merecían un lugar en mi vida, lo están teniendo poco a poco.

Ya han pasado 100 días desde que empezó mi nueva vida, es tiempo de dejar el periodo de transición y poco a poco volver al mundo real.

Un Rayo de Luna sobre mi vida Martes, Feb 2 2010 

Ultimamente he estado dudando de todo y de nada, he pensado en lo que quiero que sea mi vida, en lo que deseo hacer y con quien deseo hacerlo, hay veces que creo que todos mis sueños pueden hacerse realidad y otras que pienso que todo es un rayo de luna, que nada es real y que todo lo construimos con nuestra imaginación, no se si conseguire cumplir mis sueños o aun peor si al alcanzar los mismos descubro que todo ha sido un rayo de luna, que no es realmente lo que quiero, pero si no persigues el amor, la felicidad, el ideal soñado, acaso no habriamos perdido la batalla antes de empezarla, no se si encauzare mi destino, no se si todo lo que siento es real,  o si persigo un rayo de luna, pero sea como sea, debo de seguir tras el rayo y descubrir lo que hay al otro lado. Me siento como si pudiera tocar mi destino con la punta de los dedos y alcanzar mi lugar en el mundo, pero puede que todo sea una ilusión inventada por mi por el temor de enfrentarme a la cruda realidad, sea como sea, creo que esta pequeña leyenda del maestro del romanticismo español define como m siento…

El rayo de luna de Gustavo Adolfo Bécquer:

 Yo no sé si esto es una historia que parece cuento o un cuento que parece historia; lo que puedo decir es que en su fondo hay una verdad, una verdad muy triste, de la que acaso yo seré uno de los últimos en aprovecharme, dadas mis condiciones de imaginación. Otro, con esta idea, tal vez hubiera hecho un tomo de filosofía lacrimosa; yo he escrito esta leyenda que, a los que nada vean en su fondo, al menos podrá entretenerles un rato. Era noble, había nacido entre el estruendo de las armas, y el insólito clamor de una trompa de guerra no le hubiera hecho levantar la cabeza un instante ni apartar sus ojos un punto del oscuro pergamino en que leía la última cantiga de un trovador. Los que quisieran encontrarle, no lo debían buscar en el anchuroso patio de su castillo, donde los palafreneros domaban los potros, los pajes enseñaban a volar a los halcones, y los soldados se entretenían los días de reposo en afilar el hierro de su lanza contra una piedra. -¿Dónde está Manrique, dónde está vuestro señor? -preguntaba algunas veces su madre. -No sabemos -respondían sus servidores:- acaso estará en el claustro del monasterio de la Peña, sentado al borde de una tumba, prestando oído a ver si sorprende alguna palabra de la conversación de los muertos; o en el puente, mirando correr unas tras otras las olas del río por debajo de sus arcos; o acurrucado en la quiebra de una roca y entretenido en contar las estrellas del cielo, en seguir una nube con la vista o contemplar los fuegos fatuos que cruzan como exhalaciones sobre el haz de las lagunas. En cualquiera parte estará menos en donde esté todo el mundo. En efecto, Manrique amaba la soledad, y la amaba de tal modo, que algunas veces hubiera deseado no tener sombra, porque su sombra no le siguiese a todas partes. Amaba la soledad, porque en su seno, dando rienda suelta a la imaginación, forjaba un mundo fantástico, habitado por extrañas creaciones, hijas de sus delirios y sus ensueños de poeta, tanto, que nunca le habían satisfecho las formas en que pudiera encerrar sus pensamientos, y nunca los había encerrado al escribirlos. Creía que entre las rojas ascuas del hogar habitaban espíritus de fuego de mil colores, que corrían como insectos de oro a lo largo de los troncos encendidos, o danzaban en una luminosa ronda de chispas en la cúspide de las llamas, y se pasaba las horas muertas sentado en un escabel junto a la alta chimenea gótica, inmóvil y con los ojos fijos en la lumbre. Creía que en el fondo de las ondas del río, entre los musgos de la fuente y sobre los vapores del lago, vivían unas mujeres misteriosas, hadas, sílfides u ondinas, que exhalaban lamentos y suspiros, o cantaban y se reían en el monótono rumor del agua, rumor que oía en silencio intentando traducirlo. En las nubes, en el aire, en el fondo de los bosques, en las grietas de las peñas, imaginaba percibir formas o escuchar sonidos misteriosos, formas de seres sobrenaturales, palabras ininteligibles que no podía comprender. ¡Amar! Había nacido para soñar el amor, no para sentirlo. Amaba a todas las mujeres un instante: a ésta porque era rubia, a aquélla porque tenía los labios rojos, a la otra porque se cimbreaba al andar como un junco. Algunas veces llegaba su delirio hasta el punto de quedarse una noche entera mirando a la luna, que flotaba en el cielo entre un vapor de plata, o a las estrellas que temblaban a lo lejos como los cambiantes de las piedras preciosas. En aquellas largas noches de poético insomnio, exclamaba: -Si es verdad, como el prior de la Peña me ha dicho, que es posible que esos puntos de luz sean mundos; si es verdad que en ese globo de nácar que rueda sobre las nubes habitan gentes, ¡qué mujeres tan hermosas serán las mujeres de esas regiones luminosas, y yo no podré verlas, y yo no podré amarlas!… ¿Cómo será su hermosura?… ¿Cómo será su amor?… Manrique no estaba aún lo bastante loco para que le siguiesen los muchachos, pero sí lo suficiente para hablar y gesticular a solas, que es por donde se empieza. Sobre el Duero, que pasaba lamiendo las carcomidas y oscuras piedras de las murallas de Soria, hay un puente que conduce de la ciudad al antiguo convento de los Templarios, cuyas posesiones se extendían a lo largo de la opuesta margen del río. En la época a que nos referimos, los caballeros de la Orden habían ya abandonado sus históricas fortalezas; pero aún quedaban en pie los restos de los anchos torreones de sus muros, aún se veían, como en parte se ven hoy, cubiertos de hiedra y campanillas blancas, los macizos arcos de su claustro, las prolongadas galerías ojivales de sus patios de armas, en las que suspiraba el viento con un gemido, agitando las altas hierbas. En los huertos y en los jardines, cuyos senderos no hollaban hacía muchos años las plantas de los religiosos, la vegetación, abandonada a sí misma, desplegaba todas sus galas, sin temor de que la mano del hombre la mutilase, creyendo embellecerla. Las plantas trepadoras subían encaramándose por los añosos troncos de los árboles; las sombrías calles de álamos, cuyas copas se tocaban y se confundían entre sí, se habían cubierto de césped; los cardos silvestres y las ortigas brotaban en medio de los enarenados caminos, y en dos trozos de fábrica, próximos a desplomarse, el jaramago, flotando al viento como el penacho de una cimera, y las campanillas blancas y azules, balanceándose como en un columpio sobre sus largos y flexibles tallos, pregonaban la victoria de la destrucción y la ruina. Era de noche; una noche de verano, templada, llena de perfumes y de rumores apacibles, y con una luna blanca y serena, en mitad de un cielo azul, luminoso y transparente. Manrique, presa su imaginación de un vértigo de poesía, después de atravesar el puente, desde donde contempló un momento la negra silueta de la ciudad, que se destacaba sobre el fondo de algunas nubes blanquecinas y ligeras arrolladas en el horizonte, se internó en las desiertas ruinas de los Templarios. La media noche tocaba a su punto. La luna, que se había ido remontando lentamente, estaba ya en lo más alto del cielo, cuando al entrar en una oscura alameda que conducía desde el derruido claustro a la margen del Duero, Manrique exhaló un grito leve y ahogado, mezcla extraña de sorpresa, de temor y de júbilo. En el fondo de la sombría alameda había visto agitarse una cosa blanca, que flotó un momento y desapareció en la oscuridad. La orla del traje de una mujer, de una mujer que había cruzado el sendero y se ocultaba entre el follaje, en el mismo instante en que el loco soñador de quimeras o imposibles penetraba en los jardines. -¡Una mujer desconocida!… ¡En este sitio!…, ¡a estas horas! Esa, esa es la mujer que yo busco -exclamó Manrique; y se lanzó en su seguimiento, rápido como una saeta. Llegó al punto en que había visto perderse entre la espesura de las ramas a la mujer misteriosa. Había desaparecido. ¿Por dónde? Allá lejos, muy lejos, creyó divisar por entre los cruzados troncos de los árboles como una claridad o una forma blanca que se movía. -¡Es ella, es ella, que lleva alas en los pies y huye como una sombra! -dijo, y se precipitó en su busca, separando con las manos las redes de hiedra que se extendían como un tapiz de unos en otros álamos. Llegó rompiendo por entre la maleza y las plantas parásitas hasta una especie de rellano que iluminaba la claridad del cielo… ¡Nadie! -¡Ah!, por aquí, por aquí va -exclamó entonces-. Oigo sus pisadas sobre las hojas secas, y el crujido de su traje que arrastra por el suelo y roza en los arbustos; -y corría y corría como un loco de aquí para allá, y no la veía. -Pero siguen sonando sus pisadas -murmuró otra vez;- creo que ha hablado; no hay duda, ha hablado… El viento que suspira entre las ramas; las hojas, que parece que rezan en voz baja, me han impedido oír lo que ha dicho; pero no hay duda, va por ahí, ha hablado… ha hablado… ¿En qué idioma? No sé, pero es una lengua extranjera… Y tornó a correr en su seguimiento, unas veces creyendo verla, otras pensando oírla; ya notando que las ramas, por entre las cuales había desaparecido, se movían; ya imaginando distinguir en la arena la huella de sus propios pies; luego, firmemente persuadido de que un perfume especial que aspiraba a intervalos era un aroma perteneciente a aquella mujer que se burlaba de él, complaciéndose en huirle por entre aquellas intrincadas malezas. ¡Afán inútil! Vagó algunas horas de un lado a otro fuera de sí, ya parándose para escuchar, ya deslizándose con las mayores precauciones sobre la hierba, ya en una carrera frenética y desesperada. Avanzando, avanzando por entre los inmensos jardines que bordaban la margen del río, llegó al fin al pie de las rocas sobre que se eleva la ermita de San Saturio. -Tal vez, desde esta altura podré orientarme para seguir mis pesquisas a través de ese confuso laberinto -exclamó trepando de peña en peña con la ayuda de su daga. Llegó a la cima, desde la que se descubre la ciudad en lontananza y una gran parte del Duero que se retuerce a sus pies, arrastrando una corriente impetuosa y oscura por entre las corvas márgenes que lo encarcelan. Manrique, una vez en lo alto de las rocas, tendió la vista a su alrededor; pero al tenderla y fijarla al cabo en un punto, no pudo contener una blasfemia. La luz de la luna rielaba chispeando en la estela que dejaba en pos de sí una barca que se dirigía a todo remo a la orilla opuesta. En aquella barca había creído distinguir una forma blanca y esbelta, una mujer sin duda, la mujer que había visto en los Templarios, la mujer de sus sueños, la realización de sus más locas esperanzas. Se descolgó de las peñas con la agilidad de un gamo, arrojó al suelo la gorra, cuya redonda y larga pluma podía embarazarle para correr, y desnudándose del ancho capotillo de terciopelo, partió como una exhalación hacia el puente. Pensaba atravesarlo y llegar a la ciudad antes que la barca tocase en la otra orilla. ¡Locura! Cuando Manrique llegó jadeante y cubierto de sudor a la entrada, ya los que habían atravesado el Duero por la parte de San Saturio, entraban en Soria por una de las puertas del muro, que en aquel tiempo llegaba hasta la margen del río, en cuyas aguas se retrataban sus pardas almenas. Aunque desvanecida su esperanza de alcanzar a los que habían entrado por el postigo de San Saturio, no por eso nuestro héroe perdió la de saber la casa que en la ciudad podía albergarlos. Fija en su mente esta idea, penetró en la población, y dirigiéndose hacia el barrio de San Juan, comenzó a vagar por sus calles a la ventura. Las calles de Soria eran entonces, y lo son todavía, estrechas, oscuras y tortuosas. Un silencio profundo reinaba en ellas, silencio que sólo interrumpían, ora el lejano ladrido de un perro; ora el rumor de una puerta al cerrarse, ora el relincho de un corcel que piafando hacía sonar la cadena que le sujetaba al pesebre en las subterráneas caballerizas. Manrique, con el oído atento a estos rumores de la noche, que unas veces le parecían los pasos de alguna persona que había doblado ya la última esquina de un callejón desierto, otras, voces confusas de gentes que hablaban a sus espaldas y que a cada momento esperaba ver a su lado, anduvo algunas horas, corriendo al azar de un sitio a otro. Por último, se detuvo al pie de un caserón de piedra, oscuro y antiquísimo, y al detenerse brillaron sus ojos con una indescriptible expresión de alegría. En una de las altas ventanas ojivales de aquel que pudiéramos llamar palacio, se veía un rayo de luz templada y suave que, pasando a través de unas ligeras colgaduras de seda color de rosa, se reflejaba en el negruzco y grieteado paredón de la casa de enfrente. -No cabe duda; aquí vive mi desconocida -murmuró el joven en voz baja sin apartar un punto sus ojos de la ventana gótica;- aquí vive. Ella entró por el postigo de San Saturio… por el postigo de San Saturio se viene a este barrio… en este barrio hay una casa, donde pasada la media noche aún hay gente en vela… ¿En vela? ¿Quién sino ella, que vuelve de sus nocturnas excursiones, puede estarlo a estas horas?… No hay más; ésta es su casa. En esta firme persuasión, y revolviendo en su cabeza las más locas y fantásticas imaginaciones, esperó el alba frente a la ventana gótica, de la que en toda la noche no faltó la luz ni él separó la vista un momento. Cuando llegó el día, las macizas puertas del arco que daba entrada al caserón, y sobre cuya clave se veían esculpidos los blasones de su dueño, giraron pesadamente sobre los goznes, con un chirrido prolongado y agudo. Un escudero reapareció en el dintel con un manojo de llaves en la mano, restregándose los ojos y enseñando al bostezar una caja de dientes capaces de dar envidia a un cocodrilo. Verle Manrique y lanzarse a la puerta, todo fue obra de un instante. -¿Quién habita en esta casa? ¿Cómo se llama ella? ¿De dónde es? ¿A qué ha venido a Soria? ¿Tiene esposo? Responde, responde, animal -ésta fue la salutación que, sacudiéndole el brazo violentamente, dirigió al pobre escudero, el cual, después de mirarle un buen espacio de tiempo con ojos espantados y estúpidos, le contestó con voz entrecortada por la sorpresa: -En esta casa vive el muy honrado señor D. Alonso de Valdecuellos, montero mayor de nuestro señor el rey, que herido en la guerra contra moros, se encuentra en esta ciudad reponiéndose de sus fatigas. -Pero ¿y su hija? -interrumpió el joven impaciente;- ¿y su hija, o su hermana; o su esposa, o lo que sea? -No tiene ninguna mujer consigo. -¡No tiene ninguna!… Pues ¿quién duerme allí en aquel aposento, donde toda la noche he visto arder una luz? -¿Allí? Allí duerme mi señor D. Alonso, que, como se halla enfermo, mantiene encendida su lámpara hasta que amanece. Un rayo cayendo de improviso a sus pies no le hubiera causado más asombro que el que le causaron estas palabras. -Yo la he de encontrar, la he de encontrar; y si la encuentro, estoy casi seguro de que he de conocerla… ¿En qué?… Eso es lo que no podré decir… pero he de conocerla. El eco de sus pisadas o una sola palabra suya que vuelva a oír, un extremo de su traje, un solo extremo que vuelva a ver, me bastarán para conseguirlo. Noche y día estoy mirando flotar delante de mis ojos aquellos pliegues de una tela diáfana y blanquísima; noche y día me están sonando aquí dentro, dentro de la cabeza, el crujido de su traje, el confuso rumor de sus ininteligibles palabras… ¿Qué dijo?… ¿qué dijo? ¡Ah!, si yo pudiera saber lo que dijo, acaso… pero aún sin saberlo la encontraré… la encontraré; me lo da el corazón, y mi corazón no me engaña nunca. Verdad es que ya he recorrido inútilmente todas las calles de Soria; que he pasado noches y noches al sereno, hecho poste de una esquina; que he gastado más de veinte doblas en oro en hacer charlar a dueñas y escuderos; que he dado agua bendita en San Nicolás a una vieja, arrebujada con tal arte en su manto de anascote, que se me figuró una deidad; y al salir de la Colegiata una noche de maitines, he seguido como un tonto la litera del arcediano, creyendo que el extremo de sus holapandas era el del traje de mi desconocida; pero no importa… yo la he de encontrar, y la gloria de poseerla excederá seguramente al trabajo de buscarla. ¿Cómo serán sus ojos?… Deben de ser azules, azules y húmedos como el cielo de la noche; me gustan tanto los ojos de ese color; son tan expresivos, tan melancólicos, tan… Sí… no hay duda; azules deben de ser, azules son, seguramente; y sus cabellos negros, muy negros y largos para que floten… Me parece que los vi flotar aquella noche, al par que su traje, y eran negros… no me engaño, no; eran negros. ¡Y qué bien sientan unos ojos azules, muy rasgados y adormidos, y una cabellera suelta, flotante y oscura, a una mujer alta… porque… ella es alta, alta y esbelta como esos ángeles de las portadas de nuestras basílicas, cuyos ovalados rostros envuelven en un misterioso crepúsculo las sombras de sus doseles de granito! ¡Su voz!… su voz la he oído… su voz es suave como el rumor del viento en las hojas de los álamos, y su andar acompasado y majestuoso como las cadencias de una música. Y esa mujer, que es hermosa como el más hermoso de mis sueños de adolescente, que piensa como yo pienso, que gusta como yo gusto, que odia lo que yo odio, que es un espíritu humano de mi espíritu, que es el complemento de mi ser, ¿no se ha de sentir conmovida al encontrarme? ¿No me ha de amar como yo la amaré, como la amo ya, con todas las fuerzas de mi vida, con todas las facultades de mi alma? Vamos, vamos al sitio donde la vi la primera y única vez que le he visto… ¿Quién sabe si, caprichosa como yo, amiga de la soledad y el misterio, como todas las almas soñadoras, se complace en vagar por entre las ruinas, en el silencio de la noche? Dos meses habían transcurrido desde que el escudero de D. Alonso de Valdecuellos desengañó al iluso Manrique; dos meses durante los cuales en cada hora había formado un castillo en el aire, que la realidad desvanecía con un soplo; dos meses, durante los cuales había buscado en vano a aquella mujer desconocida, cuyo absurdo amor iba creciendo en su alma, merced a sus aún más absurdas imaginaciones, cuando después de atravesar absorto en estas ideas el puente que conduce a los Templarios, el enamorado joven se perdió entre las intrincadas sendas de sus jardines. La noche estaba serena y hermosa, la luna brillaba en toda su plenitud en lo más alto del cielo, y el viento suspiraba con un rumor dulcísimo entre las hojas de los árboles. Manrique llegó al claustro, tendió la vista por su recinto y miró a través de las macizas columnas de sus arcadas… Estaba desierto. Salió de él, encaminó sus pasos hacia la oscura alameda que conduce al Duero, y aún no había penetrado en ella, cuando de sus labios se escapó un grito de júbilo. Había visto flotar un instante y desaparecer el extremo del traje blanco, del traje blanco de la mujer de sus sueños, de la mujer que ya amaba como un loco. Corre, corre en su busca, llega al sitio en que la ha visto desaparecer; pero al llegar se detiene, fija los espantados ojos en el suelo, permanece un rato inmóvil; un ligero temblor nervioso agita sus miembros, un temblor que va creciendo, que va creciendo y ofrece los síntomas de una verdadera convulsión, y prorrumpe al fin una carcajada, una carcajada sonora, estridente, horrible. Aquella cosa blanca, ligera, flotante, había vuelto a brillar ante sus ojos, pero había brillado a sus pies un instante, no más que un instante. Era un rayo de luna, un rayo de luna que penetraba a intervalos por entre la verde bóveda de los árboles cuando el viento movía sus ramas. Habían pasado algunos años. Manrique, sentado en un sitial junto a la alta chimenea gótica de su castillo, inmóvil casi y con una mirada vaga e inquieta como la de un idiota, apenas prestaba atención ni a las caricias de su madre, ni a los consuelos de sus servidores. -Tú eres joven, tú eres hermoso -le decía aquélla;- ¿por qué te consumes en la soledad? ¿Por qué no buscas una mujer a quien ames, y que amándote pueda hacerte feliz? -¡El amor!… El amor es un rayo de luna -murmuraba el joven. -¿Por qué no despertáis de ese letargo? -le decía uno de sus escuderos;- os vestís de hierro de pies a cabeza, mandáis desplegar al aire vuestro pendón de ricohombre, y marchamos a la guerra: en la guerra se encuentra la gloria. -¡La gloria!… La gloria es un rayo de luna. -¿Queréis que os diga una cantiga, la última que ha compuesto mosén Arnaldo, el trovador provenzal? -¡No! ¡No! -exclamó el joven incorporándose colérico en su sitial-; no quiero nada… es decir, sí quiero… quiero que me dejéis solo… Cantigas… mujeres… glorias… felicidad… mentiras todo, fantasmas vanos que formamos en nuestra imaginación y vestimos a nuestro antojo, y los amamos y corremos tras ellos, ¿para qué?, ¿para qué?, para encontrar un rayo de luna. Manrique estaba loco: por lo menos, todo el mundo lo creía así. A mí, por el contrario, se me figuraba que lo que había hecho era recuperar el juicio.

Carta a un imposible… Martes, Ene 26 2010 

Esto es lo primero que escribo desde que he pasado la barrera de los treinta, no había escrito nada desde la operación, pensé que no volvería a escribir pero a veces los sentimientos son tan fuertes que debes de sacarlos a la luz, no se por que he escrito esto, ni si esta escrito para alguien o solo para mi mismo, no se si he idealizado el amor, no se si sentiré alguna vez lo que he escrito o si lo siento ya, y mi propia consciencia no me deja ver mas halla de los velos de la razón. Solo se que tenía que escribir, he cogido recuerdos de personas, imágenes de poetas y escritores a los que admiro y he intentado escribir algo de belleza, hoy ha vuelto a nevar, el frío me tiene encerrado en casa, nunca la casa me había resultado tan cárcel de mi mismo como lo es hoy, hoy puedo pensar y sentir en un nuevo amanecer, y en los sueños que han de venir, y sin embargo el amor se abre camino dentro de mi, un sentimiento que creía olvidado y que florece con mas fuerza que nunca.

A un amor futuro…

Veo caer la lluvia a través de los cristales de las iglesias, el ruido de las campanas otrora hermoso se ha tornado gris y no me deja conciliar el sueño, recuerdo tantas noches, tantos lugares, tantas personas y sin embargo al abrir los ojos solo veo soledad. He vuelto a trasladar mi morada a la sección de invierno, desde donde tantas veces te escribí  en el ayer, allí el ruido de la lluvia resuena de un modo especial, me digo que cada gota es una lagrima, un deseo perdido, una oportunidad del tiempo que se nos va. Me gustaría pensar que no siempre fue así, quizás poder recordar algo del estilo del maestro de los malditos: “Antes, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde se abrían todos los corazones, donde todos los vinos corrían. Una noche, me senté a la Belleza en las rodillas y la bese, sentí el Amor y lo maldije.”  

Pero esos días no existieron y nunca existirán, quizás estén bien para los maestros del pasado, pero yo he dejado de creer en casi todo, mi vida es una sucesión de noches sin día, esperando poder llenar un vacío de mi alma que cada día me hace sentir la soledad del propio demiurgo cuando activa la mecánica de toda consciencia omnisciente. Solo cuando en mi soledad me hallo, puedo intentar recrear algo de lo que creo perdido, de lo que no se si volveré a sentir. Creo que lo han expresado mejor otros maestros de la palabra pero intentare adaptar algo de esto a mi propia sensibilidad: “Oh Fantasía, mi Fantasía, cuantas veces juntos vimos lagos, castillos, mares o bosques, ¿Dónde vistes esos paisajes?, ¿Con quien ocurrieron esas cosas? ¿Acaso en otro tiempo, en otro mundo? Hoy no puedo mas que pensar en esos tiempos, en una caricia, en estirar la mano y detrás de su cuello poner mi brazo, boca a boca, pecho a pecho, preguntar con la mirada: ¿Me amas?, ¿Me amaras?…

Y cuando apenas he estirado la mano, un ruido…puerta, teléfono, o algún familiar, y vuelvo al mundo…, mi mirada vuelve al suelo y suspirando pregunto ¿Es que no hay en este mundo, un rincón para mi?, y no encuentro respuesta, solo la soledad.

El invierno, antaño me gustaba esta época, pero las lluvias y las nieves son mas propias de la arrogancia de la juventud, cuando ya se tiene consciencia de si mismo, es mejor dejar lugar preferente a las estaciones mas calidas, al otoño con su beso melancólico y su toque romántico, o a la primavera como el renacer de toda la belleza de que es capaz el mundo. Apenas reconozco a la persona del espejo, a veces me gusta pensar que mi propia imagen es una persona totalmente diferente a mi, que vive sus propias fantasías, pero luego me entristece pensar que esta tan solo como yo, pero el verlo me recuerda todo lo que he luchado para llegar hasta este momento. Mis amigos tan cercanos como hermanos en algunos casos, no podían estar allí por mí, ni yo lo hubiese consentido, era mi batalla, el final de una guerra que era solo mía y que debía de ganar con mi propio esfuerzo. La lluvia sigue cayendo, pero creo que finalmente puedo conciliar el sueño, es maravilloso como los días de lluvia acercan y alejan a las personas, recuerdas la ultima vez que nos vimos, aquella noche de verano también caía la lluvia del mismo modo a como hoy cae sobre los tejados de Toledo. El olor a lluvia, los paraguas, la gente corriendo de un lado a otro, el sonido es el mismo, podría estirar mi mano tratando de tocarte pero al abrir los ojos solo encontraría mi propia soledad. A veces creo que todo es un sueño, la amistad, el amor, todo, que en el fondo todos estamos solos esperando el día que dejemos de ser personas para ser tierra de camposanto, pero entonces recuerdo lugares, miradas, y pienso que merece la pena seguir luchando para que los sueños se hagan realidad. 

La cinta blanca Viernes, Ene 22 2010 

Hace unos días, tuve la ocasión de disfrutar de una película, que incluso antes de su estreno ya era considerada como una joya del cine moderno, y cuando la vi comprendí  el por que, rodada en un estilo que recuerda a viejas glorias de los años cincuenta, con unos planos soberbios y una fuerte interpretación.  El tema de la película es el de la maldad intrínseca en el ser humano, el de un narrador que desde el primer momento duda de la veracidad de una historia que el mismo presencia, dudando así de la propia estabilidad de los demás personajes.

El director nos muestra un micro mundo donde interactúan los personajes como si se tratase de un teatro, un mundo pequeños jerarquizado y donde tres personajes tienen el poder de todos los demás, el varón como símbolo de toda la autoridad prusiana, el poder heredero de la sociedad de siglos y que arrastra a sus espaldas el legado del germen de la aristocracia y el poder. El medico, la burguesía, el poder pujante en los círculos neoliberales, un personaje decadente que carece de toda virtud, y que atormenta a los que le rodean, es un personaje que se supone debía ejercer el bien sobre los demás pero que termina siendo el mas abominable de todos.

El sacerdote o pastor, quizás a mi modo de ver, el verdadero culpable de todo cuanto ocurre, obligaba a sus hijos a portar la cinta blanca que da nombre a la película, como símbolo de pureza, representa el estamento clerical en toda su crudeza y la educación que ha dado a los demás sin duda es un papel esencial en el desencadenamiento de la historia,  Por ultimo, y aunque se encuentra fuera del triunvirato de los tres personajes principales, encontramos la figura del profesor, que se presenta a si mismo de un modo inocente y fuera de toda la historia, pero acaso no era el principal responsable de la educación de las nuevas generaciones, acaso la figura del maestro, que en el fondo creía en la sociedad nazi no tuvo especial importancia en el desarrollo de los acontecimientos de la segunda guerra mundial.  Es una historia sin inocentes, en la que solo las victimas pueden ser consideradas inocentes, el hijo de la comadrona o el pájaro muerto en forma de cruz pueden ser obviados, incluso el propio joven varón si queremos aunque en este caso representaría la sociedad futura, para concluir este breve esbozo de una historia que daría para hablar por horas solo queda dilucidar la relación de la misma con el fascismo, esto puede verse en una nueva generación criada bajo la intolerancia religiosa, que castiga y maltrata a los que considera inferiores y que se levanta contra el orden establecido, no sera desde el estamento popular desde donde viene el castigo, como puede verse en el hijo del campesino, aunque el padre opta por la muerte antes que perder el honor, sino la generación educada bajo la cruz, la que cometerá las atrocidades futuras. Una gran película que hará  las delicias de unos pero que para los no acostumbrados a este tipo de historias, puede resultar de gran complejidad, aun así una de las joyas de la cartelera actual.  

FINALES DE 2009 Martes, Dic 29 2009 

Se acerca el fin de año, de un año muy complicado, viajes, problemas de salud y la ansiada operación. El 2009 termina con un balance positivo y espero que el 2010 me traiga algo de tranquilidad, me permita irme a vivir a Grecia, y pueda encontrar el amor y termine de recobrar la salud, algo que hace solo unos meses parecía tan lejano y ahora casi puedo rozarlo con la mano.

Ha pasado tanto y tan poco, tantos sueños que parecían tan lejanos y que ahora puedo rozarlos con la punta de los dedos. Llegue a Toledo huyendo de los problemas de Madrid, y sin embargo creo que aunque los problemas me siguieron he sido mas o menos feliz y he conocido gente interesante. Nunca me ha dado miedo la soledad, aunque para disfrutar la soledad hay que tener a alguien a quien decirle que amas la soledad, pues la soledad impuesta es muy dura, pero creo que lo he llevado bien. Las tecnologías me han permitido llevar una vida aislada del mundo pero sin perder el contacto con la sociedad, y creo que he conocido gente que ahora es importante para mi vivan aquí o en cualquier parte del mundo.

Últimamente creo en que uno es de donde se siente, que uno le pertenece a un lugar, creo que el mío no es Toledo, y creo que tampoco esta en Madrid,  aunque no por ello deje de ser Madrileño de pies a cabeza o renuncie a la tierra castellana de mis padres que hoy me acoge, he aquí un fragmento de un texto que me ha impresionado.  

Yo, como ya habrá  supuesto, soy judío, de la estirpe de los perseguidos, y aunque nací  en Nueva York, donde mis padres encontraron abrigo tras la II Guerra Mundial, siempre supe que mi casa estaba en Toledo. En Tesalónica, donde teníamos tienda hasta que los nazis llegaron, se guardaba la llave de nuestra antigua casa en algún sitio de la devastada judería. He buscado en vano ese edificio, que puede ser cualquiera; he visitado algún huerto oculto tras las tapias imaginando que hace siglos lo sembraron mis abuelos. A Tesalónica, es curioso, no he vuelto nunca. ¿Para qué? Yo estaba en la barriga de mi madre, preñada de tres meses, y mis padres se embarcaron, disfrazados de turcos, en una barca. Pagaron una fortuna para conseguir un pasaje a Chipre y otra fortuna más grande para llegar a Tánger. Esa fue la primera vez que estuve cerca de España, de la Sepharad de mis mayores, en la barriga de mi madre.    

Siempre me ha impresionado la manera en que los judíos, preservan su herencia, he recorrido Salónica, he viajado a Estambul y cada vez que veo un descendiente de Sefarad siento que estoy con un hermano, tienen un amor a España a su imaginada tierra de leyenda mas de lo que yo amare jamás a mi tierra. Desde luego el país propio siempre es mas bonito cuando vive dentro de nosotros, cuando uno esta de viaje y dice con orgullo que es español, de Madrid. Esa mezcla de nostalgia y lejanía es indescriptible, como cuando creemos escuchar español por las calles de una ciudad y nos acercamos a saludar siendo conscientes de que formamos parte de algo. 

Esa sensación la recuerdo con especial fuerza, en el viaje a Rodas en Octubre del 2007, cuando visite la posada de España, el lugar donde los caballeros hispanos moraban durante su estancia en la isla, esos hombres que iban al oriente a la cruzada y que ya se sentían parte de un proyecto común a finales del siglo XIII.

Pero volviendo a las identidades, es indudable que soy español, creo que una amiga me definió bien cuando me dijo que tenía un corazón griego latiendo con sangre española.

Creo que en el 2010 una vez superada mi enfermedad, y si consigo las becas y subvenciones esperadas será el momento de cumplir mis sueños y de tratar de encontrarme a mi mismo.  
 
 
 
 

No se si conseguiré encontrarme a mi mismo, pero creo que me he ganado el derecho a intentarlo, no se si encontrare al amor pero creo que tengo derecho a el, mas si cabe ahora después de haber superado en soledad todo esto de la enfermedad, desde mi casa de Toledo veía caer la lluvia de un modo similar a como la veo hoy, y solo esperaba un amanecer para la esperanza, pues bien ese amanecer ha llegado, y a pesar de todo me siento muy solo, pues nunca quise que mis padres supieran los peores momentos que prefería pasar en soledad, nunca quise que mis amigos se entristecieran por mi, nunca quise que mis compañeros de trabajo lo pasasen mal, ahora solo quiero mejorar y encontrar tanta felicidad robada, volver a creer en los finales felices, y que todos mis sueños se cumplan. Se lo que quiero de mi vida, no aspiro a riquezas, solo a encontrar mi sitio en el mundo, a poder compartir todo esto con alguien a quien de verdad le interese y poder llegar a crear un mundo para los dos, se que esto es difícil pues nunca he sido una persona fácil y mis intereses e inquietudes son compartidas por escasas personas y comprendidas por aún menos personas. En fin estos son mis propósitos e inquietudes para el 2010, el año de encontrarme a mi mismo o una mera sucesión de días hasta el siguiente año. Pero ahora por primera vez me siento esperanzado, se que soy algo repetitivo, pero voy a luchar por todo lo que quiero, quiero amar, ser amado, vivir y ver el mundo, seguir con mis investigaciones y aprovechar el momento, y eso es lo que intento ya he descansado demasiado, y no hay que desperdiciar nada en la vida, eso quizás me recuerda al Haiku de Yosa Buson a principios del siglo XVIII.  

Lluvia de primavera; 
¡pobre de aquel 
que nada escribe!  
 

Nunca se deben de dejar de hacer las cosas, hay que aprovechar todo al máximo, yo he intentado hacerlo en la medida de mis posibilidades, y ahora mas que nunca con la fuerza que he cogido todos estos años voy a buscar mi lugar en el mundo. Se donde quiero estar y con quien quiero estar, y espero que el 2010 me traiga todo esto, o por lo menos voy a tratar de conseguirlo.

A UN PASO DEL CIELO Lunes, Dic 7 2009 

Ha pasado poco mas de un mes desde la ultima vez que escribi pero han pasado muchas cosas, al fin llego el dia de mi operacion y poco a poco voy a mejor, pero es todo tan lento que no se que pasara,  por que veo que mejoro dia a dia pero estar bien del todo me va a llevar mas de lo que yo hubiera querido, pretendo irme a Grecia una temporada, no se si a unos dias de relax o a empezar una nueva vida, imparti mi primera conferencia en historia de Grecia, y he vuelto a retomar el contacto con mi familia, despues de casi un año separados. Esta empezando para mi una vida nueva de la que no podre ver el final hasta dentro de muchos meses.  

Los ultimos tiempos fueron muy duros, el mes de Grecia tan estimulante en algunos aspectos, tuvo su lado amargo y mi estado fisico me impidio disfrutar las cosas como hubiera querido.  Mis complejos e inseguridades hicieron mella en mi personalidad y lo pague con dos personas especialmente, una fue mi amiguisima, S… y otra una chica cuyo nombre prefiero omitir. Pero antes de eso hay mas que deseo contar.

Pocas personas se imaginan lo que es estar en una situacion como la mia, a un paso de la silla de ruedas, luchando cada dia por poder levantar y contra las burlas y desprecios de una sociedad que condena lo diferente. Aun estoy en esa situacion pero voy a mejor dia a dia y solo espero no formar parte de esta sociedad maldita que desprecia a los diferentes, asi como el orgulloso albatros del poema de rimbaud recibe los desprecios de los que viven debajo de los cielos y al perder sus alas es presa del panico y devorado por la turba de marineros, asi espero no car en las codiciosas garras de la sociedad maldita.

En medio de ese desprecio me he ido aislando poco a poco y mi sangre roja de ayer se fue volviendo veneno, y fue cerca del viaje cuando todo estallo, un gesto de desprecio tan grande a la dignidad humana que no puedo repetir se produjo contra mi persona, algo que yo crei que no podria pasar en la sociedad civilizada. En el momento de viajar estaba totalmente hundido. Y en el fondo de mi espiritu pensaba que la chica con la que tan buenos ratos habia pasado hablando por internet iba a ser la cura de todos mis problemas, una persona que de un modo u otro me traeria la felicidad como en aquellas largas noches de conversacion en que me ayudaba a olvidarme de mis problemas.  

Pero antes de esa historia vamos con mi amiga S…, no solo no supe contar con ella cuando hubiera sido el apoyo que necesitaba sino que ademas, no respete sus sentimientos y la trate mal con respecto a una situacion personal suya y en ese momento no me mercia su amistad, espero poco a poco haberme hecho digno de ella y que no este enfadada conmigo, por que sabe que la quiero mucho y que lo que a ella le duele a mi tambien me duele. Siempre ha sido muy importante para mi desde la segunda vez que nos conocimos hace ya mas de año y medio cuando los dos eramos naufragos en medio de la tormenta de dos relaciones muy largas rotas hacia poco tiempo. Desde ese dia yo he intentado ser su hombro y ella ha sido el mio en multitud de ocasiones y espero que los siga siendo por mucho tiempo. Con estas palabras pido perdon a mi amiga por no haber estado a la altura de lo que una amistad como la nuestra merece.  

Volviendo al viaje a Grecia,  desde el principio los problemas fisicos hicieron que lo pasara mal, solomi voluntad por seguir luchando hizo que no decidiera quedarme en mi casa y afrontara la aventura de viajar cuando deberia haberme quedado en casa esperando la operacion. Al llegar el calor, el mar, la humedad, la soledad, pero saque fuerzas ya que ese curso de verano era uno de mis sueños y uno de los paso a paso para atreverme a la aventura en la que estoy embarcado.

Recuerdo el primer dia, el examen, y a la salida buscando voces en lengua española y las encontre, alli conoci a un amigo que seria un apoyo muy grande y que me hizo un gran favor en los ultimos dias en la ciudad, algo que cuando se es tan solitario como yo se agradece mucho. Pues voviendo al tema que nos ocupa, le pedi que se quedara a mi lado mientras ella llegaba, pues siempre pienso cuando voy a conocer a una persona nueva que me van a ver como a un monstruo,  una criatura horrenda a la que hay que evitar y que no sirve mas que para reirse de ella. Hoy por hoy estoy recuperando la autoestima poco a poco y se que esto no era asi.

Volviendo al tema, a pesar de las veces que quedamos y en las que hubo buenos momentos, que en el fondo es lo que buscaba desesperadamente, una persona en la que apoyarme y que me ayudara a olvidar mi realidad, no conocio sino a una parodia de lo que alguna vez habia sido, lleno de miedo, de temor de inseguridades, y de complejos lo que envenenaba mi palabra hacia todo aquel con quien pasara mas de cinco minutos. Lo peor es que ella penso que yo era asi y habia cosas que imagino no comprendia, para mi cada vez que ella no queria quedar conmigo era como si dentro de mi cabeza me dijesen, que era logico que nadie querria pasar el tiempo con un monstruo como yo. Que solo me merecia la soledad, y que ninguna persona interesante querria estar cerca de mi. No todas las noches en Grecia fueron felics, habia noches que lloraba de rabia, por estar asi, por no poder hacer lo que los demas, y que nadie me comprendiera, me sentia como el freaks de una feria dentro de una jaula sin derecho a nada, el protagonista de un patetico freakshow en el que se habia convertido mi vida.

A pesar de las lagrimas en aquel momento era mas feo por dentro que por fuera, y en esa situacion no era una compañia muy agradable, el odio al mundo lo canalizaba a traves de los que me rodeaban, toda persona que merecia la pena habia sido tratada por desprecio y solo mis amigos mas cercanos continuaban apoyandome.

Ha pasado un mes desde mi operacion y estoy mejor por dentro y por fuera, por primera vez en mucho tiempo vuelvo a sentirme un ser humano. El pasado parece tan lejano, y sin embargo esta hay, fui tan cruel, y sin necesidad, solo espero tener la oportunidad de arreglar los errores del pasado, pero lo veo dificil, no creo que tenga mucho interes en conocerme mejor, vio lo peor de mi, y esas imagenes son dificiles de olvidar, ni siquiera m dio el libro de poesia que tenia para mi, no me hice digno de el, supongo que la imagen del poeta que conocia por internet no se correspondia con lo que se encontro, y lo lamento de veras pues era una persona interesante de verdad y me hubiera gustado conocerla mejor, pero asi han sido las cosas. Supongo que debi cerrar el libro cuando al volver ni siquiera se despidio de mi, pero se cuando una persona merece la pena, creo que puedo ver el brillo de la gente especial que tiene algo que ofrecer y   m resigno a alejarlas de mi lado, no obstante supongo que la lejania y la falta de tiempo cortaran el ultimo hilo d una historia que quizas nunca existio, de una persona a la que yo habia creado por palabras como un refugio a mi enfermedad, y nadie se merece ser menos que la imagen que se tiene de ella. Pero cuando alguien ha comprendido tan bien tus miedos y frustraciones se merece al menos una ventana abierta, y nunca se sabe, un mensaje de facebook me reencontro con la que hoy es mi gran apoyo, quien sabe que puertas se abren y cuales se cierran, solo espero ser digno de las personas a las que he fallado y a las que conocere y tendran un lugar en mi vida.

A todos los que he ofendido y no he sabido mantener a mi lado os pido perdon.

UN AÑO YA… Jueves, Oct 1 2009 

Ya ha pasado un año desde que empecé a escribir mis divagaciones y las cosas que se me pasaban por la cabeza, un año de continuas amarguras con algún momento dulce, pero como dice una de mis mejores amigas, la vida es una continua decepción y supongo que tendrá razón pero hay que enfocar la vida con optimismo, una vida sin amor, sin salud y sin dinero, pero que a pesar de todo, intento disfrutar y mi permanente estado de melancolía no ayuda mucho a cumplir mis objetivos. Por primera vez en muchos meses tengo un objetivo, unos corto y otros a largo plazo, tengo ideas nuevas, y a pesar del oasis griego vuelvo a sentir la soledad de vivir en Toledo apartado de mis amigos, mi prisión gótica a veces es llevable y otras es insoportable. Necesito salir de Toledo, y vivir en otra parte, pero el problema es que todo lo que conlleva esto vendría conmigo y al final seria tan infeliz como en cualquier sitio. Hace un año hablaba de ser Ángeles caídos frente a la cultura dominante y opresora que nos ahoga en un mundo de ruralismo y de clones, que mejor pues que terminar este psot con el paraíso perdido de Milton, y con un recuerdo a los primeros ángeles caídos: Belial, Moloch y Mammom, además del propio ángel negro.

“Oh Prince, you bravely led the rebelling angels against Heaven’s king. But he defeated us, whether by his greater strength or just good luck, I don’t know. Now, too late, I see only too well the sad outcome of our plan–the loss of Heaven, and all our comrades left in such sad shape. But we are like gods and can’t die. Our minds and spirits are indestructible, and soon our strength will return, although our glory and joy are gone forever”  

 

PUEDO LEER A KARYOTAKIS Jueves, Sep 17 2009 

 

 

Después de un mes en Thessalonikh puedo leer a mi poeta griego favorito en su idioma original, no sin algunos problemas y con ayuda del diccionario en ocasiones, pero poder sentir su fuerza en el idioma griego hace que todo merezca la pena.

Ha sido un mes increíble y creo que puedo realmente vivir en Grecia si me lo propongo, he conocido a gente estupenda y a gente no han estupenda, he conocido a personas que espero sean amigos, y algunas que ya solo son recuerdos. He encontrado una parte de mi que creía perdida, puede que mi sitio este realmente en Grecia, no es que allí fuese totalmente feliz pero sin duda lo era mas que en España.

Cuando supere mis problemas de salud viajare allí, y lo mejor de todo es que una de las personas con las que esperaba conectar de modo especial, ha sido un fracaso y así he visto las dos caras de Grecia, y si voy allí será por que lo quiero así y no estaré atado por herencias del pasado.  

En fin ahora debo recuperar las fuerzas, y volver a luchar por todo, todo ha merecido la pena.    

 

Preveza

Death is the bullies bashing
against the black walls and roof tiling,
death is the women being loved
in the course of onion peeling.

Death the squalid, unimportant streets
with their glamorous and pompous names,
the olive-grove, the surrounding sea, and even
the sun, death among all other deaths.

Death the policeman bending over
to weigh, a “lacking” portion,
death the harebells on the balcony
and the teacher with the newspaper.

Base, Guard, Sixty-man Prevezian Rule.
On Sunday we’ll listen to the band.
I’ve taken out a savings booklet,
my first deposit drachmas thirty one.

Walking slowly on the quay,
“do I exist?” you say, and then: “you do not!”
The ship approaches. The flag is flying.
Perhaps Mr. Prefect will be coming.

If at least, among these people,
one would die of sheer disgust
silent, bereaved, with humble manners,
at the funeral we’d all have fun.

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